EXPRESARTE CON INTENCIÓN
Muchas veces cambiamos por dentro, pero seguimos mostrando por fuera una versión de nosotros mismos que ya no nos representa. Una versión que aprendió a pasar desapercibida, a adaptarse para encajar o a responder a lo que los demás esperaban de nosotros.
Expresarte con intención no consiste únicamente en elegir qué ropa ponerte. También comunicas a través de tu postura, tus gestos, tu forma de hablar, la actitud con la que llegas a un lugar y la manera en la que ocupas tu espacio. No se trata de construir un personaje, sino de conocerte mejor para que aquello que muestras empiece a parecerse cada vez más a quien realmente eres.
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Comprender lo que comunicas es el primer paso para mostrarte al mundo de una forma más consciente y fiel a quien eres.
Nuestra forma de mostrarnos influye en la manera en la que los demás nos perciben, incluso antes de que tengan la oportunidad de conocernos. La ropa que elegimos, los colores, la postura, los gestos, la mirada, el tono de voz y la forma en la que ocupamos un espacio transmiten información constantemente. No siempre somos conscientes de ello, pero nuestra presencia empieza a comunicar mucho antes de que pronunciemos la primera palabra.
Esto no significa que debamos vivir pendientes de causar una determinada impresión ni intentar controlar lo que los demás piensan de nosotros. Cada persona nos mirará desde su propia experiencia y nunca podremos decidir por completo cómo va a interpretarnos. Sin embargo, sí podemos preguntarnos si aquello que mostramos representa de verdad quiénes somos, cómo nos sentimos y la dirección en la que queremos avanzar.
Cuando lo que muestras ya no representa quién eres
En ocasiones, nuestra imagen continúa respondiendo a una versión antigua de nosotros mismos. Podemos seguir eligiendo desde la inseguridad, tratando de pasar desapercibidos, utilizando prendas que no nos identifican o adoptando una actitud más pequeña para evitar llamar la atención. También podemos hacer lo contrario: construir una imagen que aparentemente transmite seguridad, pero con la que en realidad no nos sentimos cómodos ni reconocidos. En ambos casos se genera una distancia entre lo que somos y lo que mostramos.
Encontrar nuestro estilo, mejorar nuestra comunicación o aprender a utilizar los colores no consiste en seguir unas reglas rígidas ni en convertirnos en otra persona. Consiste en descubrir qué elementos nos ayudan a expresarnos con mayor claridad, qué imagen acompaña mejor nuestra personalidad y qué formas de comunicarnos nos permiten estar presentes sin escondernos ni representar un personaje.
Cuando empezamos a encontrar ese equilibrio, algo también cambia por dentro. Nos sentimos más cómodos al entrar en un lugar, dejamos de cuestionar cada decisión y empezamos a reconocernos en nuestra propia imagen. La ropa deja de ser un disfraz, la postura se vuelve más segura y nuestra manera de expresarnos gana claridad. No porque todo sea perfecto, sino porque existe una mayor coherencia entre lo que sentimos, lo que pensamos y lo que mostramos.
En este espacio encontrarás reflexiones y herramientas sobre imagen personal, estilo, color, actitud, presencia y comunicación verbal y no verbal. Contenidos para ayudarte a comprender mejor lo que proyectas, descubrir cómo quieres mostrarte y construir una presencia que se parezca cada vez más a ti.
